domingo, 29 de diciembre de 2013

Un error de programación

A veces no sabemos lo que queremos  ni lo que buscamos hasta que lo encontramos. Y es por eso que hoy estoy aquí, para pedirle a la casualidad, al destino y a la energía, que nunca más le vuelvan a poner en mi camino. Porque me veré obligada a esquivarlo como un bache más, como un obstáculo que rebasar. Porque no quiero verme en la situación de encontrarnos y tener que mirar hacia otro lado como si no me estuviera cruzando con el portador de la mitad de mis recuerdos, ni tampoco quiero tener que agachar la cabeza porque no soy capaz de mirar de nuevo esos ojos...
Y es que cuando me paro a pensar en la dureza de todo esto, en lo mucho que ha cambiado mi vida....Algo se mueve aquí dentro. Porque todavía no me lo creo y porque todavía le llevo. Por eso quiero curar las heridas, aunque me acompañen todas las cicatrices como marcas de guerra, serán el motivo por el cual seguir tirando hacia delante. Cuando pasen los años y crea que algo me supera, miraré esas cicatrices, y me daré cuenta que estoy curtida en mil batallas, y que ni la más forjada muralla, ni el más experto de los guerreros, podrán ganar un sólo combate a algo tan rudo como mis metas mis sueños y mis sentimientos.
Porque supongo que siempre tenemos que tener un motivo para dar un paso más, porque siempre, aunque el mundo caiga, las fuerzas flaqueen y la gente nos falle, tenemos que tener un último cartucho que no dependa de nadie más que de nosotros mismos, porque nuestras mejores cartas no deben ser comodines de terceros, porque yo personalmente no quiero que nadie sea el responsable de mis victorias y derrotas. Porque todo lo que quiero en esta vida, lo quiero luchar con mi sudor y con mis lágrimas, quiero llegar al último escalón habiendo disfrutado en mi propia piel la dureza del camino. Pensándolo friamente....Si no estás dispuesto a darlo todo, ¿De qué sirve ganar?
A pesar de todo, aun siendo consciente de ser la reina de las causas perdida, algo me obliga a dar ese paso más, quizás sea la esperanza, la confianza en que puede que haya algo bueno al girar esa esquina, puede que ya sea el fin de las pesadillas. Y basándome en lo de siempre, en mis fallos más tontos y en los más fuertes, creo haber pagado todos mis errores, creo que el karma conmigo debería estar conforme, pero como todo en esta vida, no todos pagamos por igual. 
Llegando al punto justo donde las letras se me van ya de las manos, ya no sé si escribo lo que pienso o pienso lo que hablo. Ya no sé si esto servirá de algo o toda esta mierda será en vano. Justo aquí ya no sé. Justo aquí creo que me largo.Esto se me ha ido de las manos. 

Fdo: La locura incomprendida del loco que se escucha..


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